Glaucoma, Noticias

Glaucoma de Ángulo Cerrado

Escrito por José Antonio Paczka
Revisado por Luz América Giorgi

El glaucoma, o tal vez deberíamos referirnos de forma más adecuada, como los glaucomas, representan la causa número uno de ceguera irreversible en el mundo.

Antes de abordar el glaucoma de ángulo cerrado es importante decir que el glaucoma se refiere a una enfermedad del nervio óptico (que es el pequeño cable que lleva la información visual del ojo hacia la parte del cerebro que procesa la visión), en el que se producen cambios en su estructura que pueden ser notados por un médico especialista en oftalmología durante una revisión de rutina y que se confirman (y se reconoce el grado de afectación) a través de diversos estudios de gabinete (entre los que está la perimetría o campimetría, que es el estudio que muestra como se ve alterada la visión periférica como consecuencia de la enfermedad).

Los cambios del nervio óptico y del campo visual, tal como ocurren en el glaucoma, pueden observarse de forma animada en el lado derecho del clip (figura 1). Esta enfermedad tiene como factor de riesgo más importante la hipertensión ocular (tener la presión intraocular o PIO, elevada).  El aumento de la PIO suele ocurrir en los glaucoma de ángulo abierto por una degradación del sistema de drenaje del ojo (conocido como malla trabecular o trabéculo) que se ubica en el ángulo irido-corneal (que es la región del interior del ojo donde se unen la córnea y el iris); pero cuando se trata del glaucoma de ángulo cerrado, el mecanismo de la hipertensión ocular ocurre por un

Para el resto de los subtipos de glaucoma de ángulo cerrado, e inclusive para quienes son portadores solamente de una evidente predisposición al cierre del ángulo existe como tratamiento inicial un procedimiento que usa la energía láser conocido como iridotomía. De hecho, una vez que se ha dado el tratamiento antiinflamatorio, analgésico y el dirigido a bajar la PIO en alguien con ataque agudo de glaucoma, la iridotomía (ver figura animada 2) con láser también debe realizarse.

Aunque existen otros tratamientos de intervención, como la iridoplastía (que también usa a la energía láser), la iridectomía (que es una versión quirúrgica de la iridotomía, pero que requiere la entrada al quirófano; o inclusive, el retiro quirúrgico del cristalino con reemplazo con un lente intraocular (a la manera como se haría en una cirugía de catarata tipo facoemulsificación).

bloqueo mecánico del iris debido, la mayor parte de las veces, a que la anatomía de esa parte del ojo tiene un proceso de estrechamiento (como se ve en la parte izquierda de la figura 1), haciendo que el iris se acerque tanto a la zona de drenaje ya descrita que bloquea el paso del humor acuoso (líquido transparente que nutre los tejidos del interior del ojo y cuyo balance de entrada y salid define la magnitud de la PIO) predisponiendo al desarrollo de hipertensión ocular y con el tiempo suficiente puede instalarse el daño propiamente dicho de glaucoma.

El antecedente familiar de glaucoma es otro factor de riesgo predisponente de la mayor importancia, motivo por el que de conocerse como presente dicho historial, deberá buscarse la opinión de un especialista para descartar la presencia o predisposición a la enfermedad.

El glaucoma de ángulo cerrado conforma aproximadamente una tercera parte de todos los tipos de glaucoma. Las personas que se ven afectadas con el glaucoma de ángulo cerrado (del que, por cierto, existen algunos subtipos de este padecimiento, como lo veremos más adelante) suelen identificar tardíamente la presencia de la enfermedad debido a su naturaleza silenciosa y asintomática, con excepción de la variante aguda del glaucoma de ángulo cerrado.

 De forma similar al glaucoma de ángulo abierto y de la mayoría de los tipos de glaucoma, en los que la disminución lentamente progresiva de la visión periférica es difícil de apreciar, también ocurre en el de ángulo cerrado.

De manera muy infrecuente una persona con ángulo estrecho o cerrado puede desarrollar un ataque agudo de glaucoma, esta situación realmente puede considerarse como una crisis (que suele ser de un ojo, y rara vez de ambos en forma simultánea), en la que la presión intraocular (PIO) sube drásticamente a niveles que pueden ser de dos a cuatro veces por arriba del promedio. Cuando se instala el ataque agudo de glaucoma suele desarrollarse un intenso dolor de cabeza, siendo el ojo afectado el origen de una incomodidad muy intensa que puede, irradiarse hacia la cabeza, e inclusive hacia el oído o la quijada;

también puede asociarse sudoración fría y náuseas (que pueden hacer llegar al vómito). La visión del ojo afectado suele afectarse desde apenas levemente hasta niveles extremos de disminución de la visión, pudiendo generarse una percepción de halos de colores (como los del arcoíris) alrededor de las fuentes de luz (como los faros de los autos, los focos o casi cualquier objeto luminoso). Esta es una situación que debe considerarse como una emergencia y es importante que se acuda a un servicio de urgencias y se contacte al especialista en oftalmología a la brevedad, para iniciar un tratamiento específico del problema en evolución.

Para el resto de los subtipos de glaucoma de ángulo cerrado, e inclusive para quienes son portadores solamente de una evidente predisposición al cierre del ángulo existe como tratamiento inicial un procedimiento que usa la energía láser conocido como iridotomía. De hecho, una vez que se ha dado el tratamiento antiinflamatorio, analgésico y el dirigido a bajar la PIO en alguien con ataque agudo de glaucoma, la iridotomía (ver figura animada 2) con láser también debe realizarse.

Aunque existen otros tratamientos de intervención, como la iridoplastía (que también usa a la energía láser), la iridectomía (que es una versión quirúrgica de la iridotomía, pero que requiere la entrada al quirófano; o inclusive, el retiro quirúrgico del cristalino con reemplazo con un lente intraocular (a la manera como se haría en una cirugía de catarata tipo facoemulsificación).

Aunque también existen soluciones quirúrgicas definitivas para el control de la presión intraocular (como la trabeculectomía, como puede verse en la figura 3), la cirugía no es el tipo de tratamiento más común, y una vez realizando el tratamiento con láser (iridotomías periféricas), la mayor parte de las veces se requiere el uso adicional de uno o más medicamentos que reducen la PIO (conocidos como antiglaucomatosos o hipotensores oculares y que casi siempre se usan como gotas o colirios de aplicación ocular).

La responsabilidad del (la) oftalmólogo(a) es vigilar que la enfermedad no avance a lo largo del tiempo, buscando el control de la PIO (presión intraocular) en diversos momentos del día y la noche, así como de que permanezcan estables los resultados de los estudios de gabinete ya mencionados.

Es difícil saber si alguien tiene glaucoma sin hacerse revisar por un(a) especialista, por lo que, si te conoces con algunos de los factores de riesgo o síntomas mencionados antes, no dudes un momento en hacerte revisar en el corto plazo.  En caso de que no sea así, visita periódicamente al (la) oftalmólogo(a), con una frecuencia de cada 2-3 años en la edad infantil y la juventud (hasta los 40 años), cada dos años entre los 40 y 60 años, y cada año, después de los 60 años de edad.

En Global Glaucoma Institute occidente hemos reunido la experiencia con más de 20,000 pacientes detectados y tratados exitosamente, y además contamos con la tecnología más avanzada y con la mejor disposición para atender personas con todo tipo de glaucomas, en diferentes etapas de evolución.

¡¡¡Cuidamos tus ojos, cuidamos de ti!!!

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